Lesiones de la rodilla y sus cuidados

Crecederas Osgood-Schlatter

Osgood-Schlatter es una lesión de la rodilla muy frecuente en adolescentes varones, una hinchazón en la protuberancia de la tibia que genera mucho dolor. Debido a que su probabilidad de aparición es alta, es importante conocer cuál es su tratamiento.
Crecederas osgood-schlatter

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En niños el dolor frontal de rodilla es muy frecuente y se ve asociado al proceso de crecimiento, sin embargo, cuando este dolor se focaliza justamente debajo de la rótula, a menudo se trata del Síndrome Osgood-Schlatter o crecederas. Pero, ¿de dónde proviene este síndrome y qué significa? Conoce su clínica y los tratamientos que podrían ayudar a resolver el dolor anterior de la rodilla de tu hijo, en el artículo a continuación:

¿Qué es el Síndrome Osgood-Schlatter o crecederas?

Descrito por primera vez en 1903 por los médicos Robert Bayley Osgood y Carl Schlatter, el síndrome Osgood-Schlatter conocido como crecederas, resulta ser una apofisitis por tracción de la tuberosidad tibial anterior que ocurre en población deportiva esqueléticamente inmadura. Esto quiere decir, que este síndrome es el resultado de una lesión por tracción del cartílago de crecimiento ubicado en la inserción del tendón rotuliano o patelar del cuádriceps (apófisis tibial anterior). Los niños y adolescentes deportistas padecen esta lesión, porque sus estructuras óseas todavía no están del todo maduras, esto las vuelve vulnerables al estrés físico generado en actividades deportivas como: baloncesto, vóleibol, fútbol, tenis, gimnasia y fútbol americano.

Lesión por tracción del cartílago de crecimiento ubicado en la inserción del tendón rotuliano (apófisis tibial anterior)..."

¿Qué es el cartílago de crecimiento?

El cartílago de crecimiento también llamado fisis, es un área que se encuentra a los extremos del hueso y es a partir de la cual se produce la formación y crecimiento del tejido óseo en la infancia y la adolescencia. Una vez que el crecimiento ha terminado al final de la pubertad (apróx. a los 16 años en niñas y 18 años en niños), el cartílago se osifica (endurece). En niños y adolescentes, cuando existe un sobreuso y un acortamiento del mecanismo extensor de la rodilla, la tensión y la carga que recibe el tendón rotuliano, puede ser mayor a la que puede tolerar el cartílago en crecimiento en donde se inserta el tendón (tuberosidad tibial anterior), provocando inflamación o incluso microrroturas del tejido óseo. Aunque se trata de una lesión benigna que tiene buen pronóstico de curación; en algunos casos el tiempo de recuperación puede prolongarse, provocar una larga ausencia deportiva o daños permanentes en el tejido óseo si no es tratada.

Crecederas Osgood-Schlatter

Clasificación del Síndrome Osgood-Schlatter o crecederas

Esta afección se puede desarrollar en varias etapas, cada una va a depender del grado de afectación presente en la tuberosidad o apófisis tibial anterior. Cuando fue descrita por primera vez, esta afección fue clasificada en dos tipos, sin embargo, la clasificación usada en la actualidad fue realizada en 1960 por los doctores Woolfrey y Chandler, quienes la clasificaron en los siguientes tres tipos:

Clasificación del Síndrome Osgood-Schlatter o crecederas

  • Tipo I: aquí la tuberosidad anterior de la tibia se ve mínimamente desplazada, es posible que se evidencie una prominencia irregular anterior en la rodilla.
  • Tipo II: aquí se evidencia una fractura parcial a través de la apófisis tibial anterior, que puede llegar a la epífisis tibial, sin embargo, la superficie articular esta conservada. El fragmento óseo resultante se desplaza hacia adelante.
  • Tipo III: aquí se evidencia una fractura completa, que compromete la superficie articular, desplazamiento de la rótula (rótula alta) y con probabilidad de daño meniscal, este tipo de fractura generalmente requiere tratamiento quirúrgico a largo plazo.

Incidencia y prevalencia del Síndrome Osgood-Schlatter o crecederas

Resulta ser una de las causas más comunes de dolor anterior de rodilla en niños y adolescentes deportistas. Afecta a población activa que se encuentre entre los 12 y los 16 años (varones) y entre los 10 y 14 años (hembras). Cuenta con una prevalencia del 9,8% (11,4% en varones, 8,3% en hembras). Esta lesión es más común en varones, principalmente porque estos practican más deporte que las hembras, sin embargo, en la actualidad estos valores están cambiando, ya que son cada vez más las niñas deportistas a esta edad.

La clínica de esta lesión se presenta en ambas rodillas en el 20 a 30% de los casos y cómo hemos comentado anteriormente, desaparece por sí sola, una vez el niño afectado haya completado su periodo de maduración ósea. De las personas que han pasado por el presente síndrome destacamos al futbolista profesional francés Nabil Fekir, quien la padeció durante su infancia.

Causas del Síndrome Osgood-Schlatter o crecederas. ¿Cómo se produce?

Si bien las causas que originan el síndrome Osgood-Schlatter o crecederas no están del todo establecidas, se considera que se trata de una lesión infantil por sobreuso del tendón rotuliano. Este tendón constituye la continuación de las fibras tendinosas del cuádriceps, por lo que constituye una parte fundamental del mecanismo extensor de la pierna; en niños y adolescentes esta estructura tendinosa se encuentra insertada en la tuberosidad o apófisis tibial anterior que cubre el cartílago de crecimiento de la tibia.

El síndrome se desarrolla en niños y adolescentes de 10 – 16 años, debido a que estos presentan una etapa de crecimiento acelerado que se da en la pubertad (10 - 14 años en niñas y 12 - 16 años en niños), en donde el crecimiento óseo excede la capacidad de alargamiento y desarrollo de los músculos y tendones; la capacidad de alargamiento reducido del cuádriceps en esta etapa, ejerce una fuerza de tracción sobre el cartílago de crecimiento en donde se inserta el tendón patelar. Esta tracción puede verse incrementada con la contracción constante de los músculos anteriores del muslo, especialmente durante los movimientos de extensión resistida de rodillas, comunes durante el deporte, principalmente en aquellos deportes que impliquen correr, saltar y hacer cambios bruscos de dirección.

La combinación de estos dos factores da como resultado un desequilibrio en la carga sobre las rodillas y un aumento de la tensión en la inserción del tendón rotuliano, que conlleva consecuentemente al alejamiento y desgarro parcial del cartílago de crecimiento de la tuberosidad o apófisis tibial anterior, que ocasiona hinchazón, dolor y sensibilidad en la cara anterior de las rodillas.

Factores de riesgo

La fuerza de tracción sobre el tendón patelar puede verse incrementada por otros factores:

  • Exceso de entrenamiento físico.
  • Inadecuado estiramiento y falta de acondicionamiento/calentamiento.
  • Desalineación en las piernas que alteren la dirección del mecanismo extensor.
  • Desalineación de rodillas (valgo y varo).
  • Ángulo Q aumentado.
  • Rótula alta.
  • Obesidad o sobrepeso.
  • Actividades deportivas como: gimnasia, fútbol, básquetbol, vóleibol y ballet.
  • Poca flexibilidad o acortamiento de la musculatura anterior o posterior del muslo.

¿Qué síntomas presenta el Síndrome Osgood-Schlatter o crecederas?

Dado que la inserción del tendón rotuliano afectada se encuentra en la región inferior delantera de la rodilla, la clínica de esta afección se desarrolla en esa área. Inicialmente el niño o niña afectado refiere dolor en la tuberosidad tibial que incrementa gradualmente durante el ejercicio y que disminuye una vez cesada la actividad física. Otros síntomas y signos que indican la presencia de esta afección son:

  • Sensibilidad y palpación dolorosa de la región inferior delantera de la rótula, específicamente de la tuberosidad tibial.
  • Edema e inflamación de la tuberosidad tibial, haciendo evidente una prominencia en la tibia.
  • Alteración de la marcha: cojera o marcha antálgica después del entrenamiento.
  • Músculos de la parte delantera o trasera del muslo tonificados o tensionados.
  • Limitación funcional por presencia de dolor, que inicialmente impide la realización de actividad deportiva y progresivamente la realización movimientos más simples como caminar y bajar y subir escaleras.

Normalmente esta sintomatología desaparece con la culminación de la maduración ósea (después de los 14 o 18 años). Los síntomas anteriormente mencionados pueden aparecer en ambas rodillas, sin embargo, el dolor suele ser peor en una más que en la otra. Además, es importante destacar que existen casos asintomáticos (que no padecen ninguna sintomatología) por lo que son detectados de manera accidental, por un examen radiológico realizado por otros motivos.

Prevención del Síndrome Osgood-Schlatter o crecederas

Teniendo en cuenta que la mayoría de los factores causales de esta afección son modificables, la formación de crecederas en niños puede ser prevenible, principalmente si se realizan acciones enfocadas en la normalización del aparato extensor, tales como:

  • Mantener un peso saludable, evitando el sobrepeso.
  • Ejercicios de estiramiento para la flexibilización de los músculos del muslo (isquiotibiales y cuádriceps).
  • Actividades deportivas menos estresantes para las rodillas como la natación.
  • Si practica algún deporte que estrese la tuberosidad tibial anterior (fútbol, básquetbol, vóleibol y ballet) descanse lo suficiente, evite aumentos desmedidos de carga durante el entrenamiento e involucre un programa de acondicionamiento/calentamiento a su rutina de entrenamiento.

El reconocimiento temprano de los síntomas puede permitir una intervención temprana para prevenir daños mayores, por lo cual se recomienda solicitar ayuda médica, si empieza a sentir dolor anterior en las rodillas o alguno de los síntomas anteriormente mencionados.

Estiramientos deportivos para relajar la zona delantera del muslo

Es el principal motor del aparato extensor de las rodillas, si se encuentra acortado puede aumentar la tensión sobre la protuberancia anterior de la tibia y promover así esta afección. Si eres deportista te recomendamos realizar los ejercicios de estiramiento que te mostramos en el vídeo a continuación:

Diagnóstico diferencial

Muchas son las enfermedades y lesiones que pueden conducir a la aparición de dolor en la parte anterior de las rodillas, es por ello que antes de indicar un abordaje terapéutico para esta afección es importante tomar en cuenta los diagnósticos diferenciales de esta patología, los cuales son:

  • Síndrome de Sinding-Larsen-Johansson.
  • Tendinitis rotuliana.
  • Osteomielitis de la tibia.
  • Síndrome de Hoffa.
  • Lesión de la plica sinovial.
  • Apofisitis infecciosa.
  • Fractura tibial.

La diferenciación de estas lesiones es posible mediante un estudio de resonancia magnética, ya que sólo mediante la resonancia es posible visualizar cada uno de los tejidos que constituyen la articulación.

¿Cómo se diagnostica el Síndrome Osgood-Schlatter o crecederas?

Ya que la clínica de esta afección es particularmente distintiva, el diagnóstico en los casos sintomáticos suele ser fácil para un médico experimentado. Inicialmente se lleva a cabo la anamnesis para establecer si el paciente se encuentra en los rangos de edad en los cuales se desarrolla la afección y si el mismo realiza las actividades deportivas que contribuyen a la formación de crecederas.

Seguidamente el profesional de salud inspeccionará la articulación sintomática mediante un examen físico y palpatorio, que comenzará con la palpación de la tuberosidad anterior de la tibia, la presencia de dolor es indicativo de esta afección; así como también la presencia de dolor ante la extensión resistida de rodilla. La prueba de Ely puede resultar útil en el examen físico, ya que pone en evidencia el estado de tensión de los músculos anteriores de muslo, presente en esta afección. El médico también puede valorar la marcha, para ello le indica al paciente que camine, corra, salte o se arrodille, esto permite evidenciar que movimientos están causando molestias.

Pruebas de imagen

A pesar de que la anamnesis y el examen físico aportan importante información que indican la presencia de lesiones como esta, la confirmación del diagnóstico sólo es posible mediante un estudio de imagen, los más usados son:

  • Ultrasonido o ecografía: puede evidenciar el estado del cartílago de crecimiento, además, puede evidenciar el estado de los tendones, específicamente del patelar.
  • Radiografía (Rx): una toma radiográfica antero-posterior lateral puede mostrar si la protuberancia tibial está elevada, fragmentada o calcificada.
  • Resonancia magnética (RM): ofrece la posibilidad de valorar mucho mejor la extensión de esta afección y definir cuál es su tipo, además, muestra la inflamación presente, el cartílago, así como los fragmentos de hueso o cartílago desplazados.

Enfermedad de Osgood-Schlatter o Crecederas - Signos radiológicos

Si deseas conocer más acerca de los signos radiológicos que ponen en evidencia la enfermedad de Osgood-Schlatter o Crecederas, te recomendamos ver el siguiente vídeo, en donde un fisioterapeuta experto en diagnóstico de imagen te mostrará y te explicará cada uno de los signos presentes en esta afección:

Tratamientos médicos para el Síndrome Osgood-Schlatter o crecederas

Los niños y adolescentes con esta afección suelen presentar mucho dolor e hinchazón, por lo que el objetivo principal de la intervención médica es aliviar estas molestias. Para ello, inicialmente indica un tratamiento conservador constituido por la indicación de:

  • Reposo deportivo (durante varios meses).
  • Medicamentos analgésicos y antiinflamatorios no esteroides (ibuprofeno, naproxeno). Si estos no cumplen el efecto esperado, el médico puede indicar inyecciones de cortisona.
  • Vendajes u órtesis (rodillera protectora) que cambien el curso de las fuerzas de tracción sobre la apófisis tibial.
  • Uso de hielo o de geles análgesicos tópicos sobre la región dolorida.
  • En el caso de niños con sobrepeso, también se indican medidas para reducir el peso (asesoramiento nutricional pediátrico).
  • Dado que los medicamentos para el dolor y la inflamación solo deben usarse por un corto período de tiempo si no se quieren ocasionar daños, los médicos usualmente indican fisioterapia combinada con las medidas terapéuticas anteriormente mencionadas.

Tratamiento quirúrgico

Si el paciente aún no ha completado la etapa de crecimiento óseo, la operación no se considera una opción. Una operación solo se considera una opción terapéutica, si los procesos de osificación resultantes provocan la aparición de un área excesivamente elevada en la tuberosidad tibial y que la misma ocasione notables síntomas (incluso entonces, también se indica tratamiento conservador). Las técnicas quirúrgicas más usadas son:

  • Osteotomía o escisión de la tuberosidad tibial para reducir su tamaño.
  • Incisión longitudinal en el tendón rotuliano para reducir la sobretensión del mismo.
  • Exéresis de los huesecillos y piezas cartilaginosas sueltas (secuestrectomía tibial).

Tratamientos de Fisioterapia para el Síndrome Osgood-Schlatter o crecederas

Tratándose de una afección que se resuelve por si sola con el tiempo, el abordaje fisioterapéutico tiene como principal objetivo aliviar los síntomas durante el proceso de remodelación ósea y, además, reducir la tracción e irritación sobre la tuberosidad tibial hasta que se culmine la etapa de maduración ósea. Las intervenciones fisioterapéuticas van variar según la gravedad de la clínica y lo avanzado que se encuentre la afección.

Fase inflamatoria

En la fase inflamatoria las intervenciones estarán enfocadas en aliviar la inflamación y el dolor presente, para ello el fisioterapeuta prescribe medidas tanto activas como pasivas que variarán dependiendo de la gravedad de los síntomas:

  • Reposo deportivo parcial que implique reducir la duración, la carga y la intensidad del entrenamiento.
  • Educación para el manejo de dolor.
  • Crioterapia.
  • Vendaje tipo McConnell.
  • Vendaje neuromuscular o Kinesiotaping.
  • Terapia manual.
  • Terapia de ondas de choque.
  • Ejercicios de estiramiento estático de los cuádriceps, isquiotibiales, tensor de la fascia lata y tríceps surales.

Fase de entrenamiento

Una vez culminada la fase inflamatoria, el fisioterapeuta diseña un programa de entrenamiento específico para mejorar la circulación sanguínea en el área dañada, fomentar el proceso de regeneración ósea, y para fortalecer y mantener los músculos de los muslos y de la cadera. Inicialmente se indican ejercicios de fortalecimiento de la musculatura anterior del muslo de baja intensidad (isométricos en varios ángulos) y de manera progresiva se van integrando ejercicios de fortalecimiento de alta intensidad para los músculos del muslo y los tríceps surales, así como también ejercicios de estiramiento más intensivos para estos músculos.

Fase posoperatoria

La fisioterapia también cumple un importante papel después del tratamiento quirúrgico, ya que mediante ella es posible la recuperación de las funciones y habilidades del joven deportista. Inicialmente después de la cirugía, se realizan intervenciones enfocadas en la analgesia de las molestias propias de la operación (edema, inflamación, dolor); posteriormente el fisioterapeuta va educando al paciente para la reanudación gradual de las actividades diarias, con el uso de ayudas ortopédicas como bastones o muletas (el tiempo de uso dependerá de la cirugía realizada). Una vez se haya completado la reparación de los tejidos intervenidos (aproximadamente después de unas 6 semanas), el fisioterapeuta procede a indicar ejercicios de fortalecimiento, estiramiento y propiocepción para recuperar la marcha y las capacidades deportivas del paciente operado, las cuales serán dosificados según las características particulares del caso.

Tratamientos propuestos en Fiit Concept - Fisioterapia Integrativa para el Síndrome de Osgood Schlatter o Crecederas

Inicialmente es necesario explicar de qué trata el Fiit Concept – Fisioterapia Integrativa, la misma trata de una nueva visión terapéutica con bases teóricas en la Medicina Tradicional China (Medicina Oriental), en esta medicina se ha investigado durante mucho tiempo, la relación que tiene algunas emociones con concretos órganos y vísceras, estableciendo que ciertas alteraciones emocionales pueden contribuir al desarrollo de una disfunción visceral. Una vez instaurada una disfunción visceral, la misma puede repercutir en el sistema musculoesquelético, alterando el tono muscular y la biomecánica intervertebral de ciertas regiones, debido a la conexión existente formada por el sistema nervioso simpático y parasimpático. Pero no sólo las emociones pueden provocar la alteración de un órgano o víscera, las alteraciones nutricionales y el mal manejo del estrés también contribuyen a la instauración de una disfunción visceral que finalmente genere alteraciones en el sistema musculoesquelético.

Fiit Concept – Fisioterapia Integrativa

Toda esta relación la podrás ver ejemplificada en el siguiente diagrama:
Fiit Concept – Fisioterapia Integrativa

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto, podemos afirmar que la crecederas o Osgood Schlatter no sólo se origina por factores físicos o mecánicos (exceso de ejercicio, falta de acondicionamiento y de estiramientos antes de entrenar) nombrados en el presente artículo, sino que también pueden ocasionarlo la presencia de estrés, alteraciones nutricionales y emocionales.

Las crecederas o Síndrome de Osgood Schlatter según la medicina oriental puede verse influida por la disfunción o el desequilibrio principalmente de la vesícula biliar y secundariamente del riñón..."

Estas disfunciones viscerales en un niño o adolescente afectan la biomecánica de la musculatura de la zona lumbar y la pelvis, alteran las tensiones que convergen en la tuberosidad anterior tibial, lo cual en un niño en crecimiento puede ocasionar esta enfermedad, ya que el mismo presenta un cartílago en crecimiento en la tuberosidad anterior de la tibia, el cual es vulnerable a estas alteraciones biomecánicas. Las alteraciones en el funcionamiento de estos órganos pueden darse producto de variados factores que a continuación explicaré:

Causas de la disfunción de la vesícula biliar y el riñón que origina el Síndrome de Osgood Schlatter o Crecederas

  • Estrés: aunque no es el factor predominante, los niños también pueden sufrir de estrés y aunque poseen la capacidad de procesarlo, el estrés en niños puede colaborar con los siguientes factores que originan esta patología: nutrición y emoción.
  • Alteraciones nutricionales: el equilibrio orgánico y la funcionalidad de estos órganos dependen de la alimentación, por lo cual el consumo de algunos alimentos comunes en la dieta de muchos niños, puede irritar y estresar la vesícula biliar o el riñón. Siendo los alimentos nocivos para estos órganos los siguientes: fritos, café, gaseosas, naranja, embutido o quesos, así como aquellos que generan ardor y acidez.
  • Alteraciones emocionales: la emoción es el factor causal que principalmente conduce a las disfunciones viscerales que originan esta enfermedad en un niño en crecimiento. Las situaciones emocionales que hacen sentir al niño de manera inconsciente desosegado, intranquilo, ansioso y mal adaptado a su entorno, afectan a corto plazo a la vesícula biliar. Por otro lado, las situaciones que acaban generando inseguridad y miedos en el niño afectan directamente según la medicina oriental al riñón.

Estos tres factores cada uno por su lado o en conjunto ocasionan alteraciones en el sistema musculoesquelético, originando rigidez en la región lumbar y bloqueos en las articulaciones pélvicas, así como también desequilibrio en los músculos del muslo que por ende ocasiona la instauración de crecederas.

Tratamientos desde Fiit Concept – Fisioterapia Integrativa para el Síndrome de Osgood Schlatter o Crecederas

  1. Biodescodificación: debido a que la disfunción visceral de la vesícula biliar y riñón está influenciada mayormente por factores emocionales, es importante crear conciencia en las personas del entorno del niño (padres, familiares) para obtener algún tipo de solución. De ser necesario con asistencia de un psicólogo infantil. El estar consciente de esta relación abre la puerta a que estas emociones no afecten al cuerpo del niño y por ende que estas emociones no contribuyan al desarrollo de esta afección.
  2. Manipulación vertebral: estos órganos repercuten en la zona muscular e intervertebral de la columna lumbar y de la región pélvica, al manipular las vértebras irritadas, se incentiva la movilidad adecuada de estos segmentos y se induce un efecto regulador en el sistema nervioso y la médula espinal, lo que disminuye los efectos reflejo negativos provenientes de las disfunciones viscerales correspondientes. Adicionalmente también se integran por un lado ejercicios de movilización para la zona lumbopélvica y estiramientos de los músculos que convergen en la patela/rótula.
  3. Osteopatía visceral: técnicas manuales aplicadas en la ubicación topográfica de los órganos afectados, o sea, la vesícula biliar y el riñón, esto con la finalidad de fomentar la movilidad y la motilidad de estos órganos, lo que contribuye a la mejoría de sus funciones.
  4. Gestión del estrés: consiste en la programación del horario del sueño y la implementación de técnicas que permitan la desconexión de las situaciones que generen estrés y el reposo deportivo en la fase aguda se torna esencial para la curación de esta enfermedad.
  5. Asesoramiento nutricional: eliminar de la dieta todos los alimentos excitantes que generan irritación o estrés en estos órganos. Una correcta alimentación contribuye a la normalización de las funciones viscerales, especialmente del riñón y la vesícula biliar, y que estos no den reflejo y aumento de tensión muscular en la zona lumbopélvica.
  6. Plantas medicinales: trata de la elaboración de un plan de tratamiento individualizado mediante la indicación de plantas medicinales o complementos de plantas (jarabes, cápsulas, gotas, infusiones) que fomenten el correcto funcionamiento de la vesícula biliar y contribuya al correcto funcionamiento renal.

Ejercicios, automasajes, estiramientos y otros autocuidados para el Síndrome de Osgood Schlatter o Crecederas

Se trata de una afección que requiere el cuidado y la atención constante por parte del paciente, para ayudarte a seguir con el tratamiento indicado por el fisioterapeuta, te recomendamos ver algunos de los vídeos de nuestro canal de YouTube FisioOnline:

¿Qué son las crecederas o enfermedad Osgood Schlatter?

En el siguiente vídeo, un experto fisioterapeuta te explicará detalladamente qué es la enfermedad de Osgood-Schlatter, comúnmente llamadas crecederas o inflación del tendón rotulado en el niño, y cuáles son las causas que promueven el desarrollo de dicho problema.

Tratamiento de las crecederas o enfermedad Osgood Schlatter

Seguidamente te dejaremos un plan terapéutico, que te servirá en caso que padecer esta afección infantil, el mismo está constituido por ejercicios de fortalecimiento, estiramientos y otras medidas terapéuticas para no sólo conseguir el alivio de los síntomas, sino también la modificación de las causas.

Pronóstico del Síndrome de Osgood Schlatter o Crecederas. ¿Cuánto tiempo dura la enfermedad de Osgood Schlatter?

El pronóstico de esta enfermedad es favorable, ya que la misma acaba curándose por sí sola en la mayoría de los casos. Los síntomas generalmente desaparecen totalmente cuando el niño completa la fase de maduración ósea, esto ocurre normalmente entre los 14 a 18 años (el tiempo varía según el género). A menudo, algunos pacientes presentan una protuberancia permanente en la región frontal de la tibia, justo debajo de la rodilla, por modificación de la zona epifisitaria, pero generalmente no causa dolor. Sin embargo, en ocasiones, la molesta sintomatología que ocasiona el síndrome pueden prevalecer en algunos pacientes hasta la edad adulta, especialmente el dolor al arrodillarse.

Publicado: 28/02/2020 / Revisado y modificado: 08/06/2022